Alabasen a Jehová con las palabras de David y de Asaf
Alabasen a Jehová con las palabras de David y de Asaf
“Entonces el rey
Ezequías y los príncipes dijeron a los levitas que alabasen a Jehová con las
palabras de David y de Asaf vidente; y ellos alabaron con gran alegría, y se
inclinaron y adoraron” (2 Cr. 29:30).
El reinado de Acaz estuvo marcado por la idolatría, y el
antagonismo al Templo y a todo lo verdadero que representaba para los santos en
Israel. Este rey no anduvo en los caminos de David, sino en el de los reyes del
Israel, es decir, en el pecado y la idolatría.
Pero, al morir este malvado rey, su hijo, Ezequías, no siguió
sus pecaminosos pasos, sino que imitó a David, restableciendo el verdadero
culto al Señor, la doctrina pura de la Palabra y la vida de piedad.
Por lo tanto, una de las primeras cosas que hace es
restablecer el culto en el templo de Jerusalén. Ordenó a los levitas que se
santificaran y que santificaran el templo y todos los utensilios de culto que
allí había, pues, su padre los había mancillado. Los levitas habían sido
suspendidos de sus funciones religiosas, las lámparas fueron apagadas, y los
sacrificios habían cesado.
Así que en esta gozosa ocasión, el pueblo se regocija al ver
cómo el rey mismo está comprometido con el retorno de la verdadera adoración al
Señor. Se hacen miles de sacrificios, y el pueblo, en cabeza del Rey hicieron
pacto con Dios para serle fieles.
Es en esa ocasión tan gozosa que los levitas y el pueblo
entonaban alabanzas al Señor en gratitud por su misericordia al dar este tiempo
de avivamiento espiritual.
Pero es interesante observar que los himnos o cánticos que
ellos entonaron eran con las palabras de David y las de Asaf, ¿qué significa
esto? Que ellos alabaron a Dios con los salmos, los cuales, principalmente
fueron compuestos por David, y muchos otros por Asaf y sus descendientes, es
decir, alabaron al Señor con los cánticos que contiene la Biblia.
Y es que no hay mejor manera de adorar al Señor en espíritu y
en verdad que hacerlo usando las palabras mismas que el Espíritu Santo inspiró
en estos poetas bíblicos. Cuando usamos los salmos y los cánticos que aparecen
en los otros libros de la Biblia, para expresar nuestra sincera adoración al
Señor Soberano, estamos seguros de expresar las palabras correctas que Dios
desea oír.
Además, siendo que los salmos y los cánticos contenidos en la
Biblia fueros compuestos por hombres santos, devotos y piadosos; los cuales no
estaban interesados en componer letras que fueran comercialmente aceptables por
las multitudes; sabemos que al entonar los salmos y los cánticos de la Biblia,
cantamos las experiencias históricas del pueblo de Dios, de los santos de todos
los tiempos.
Además, si convertimos los salmos en oraciones diarias,
estamos orando lo que el Espíritu Santo mismo inspiró en los santos antiguos.
Cuánta bendición hay cuando oramos con las palabras de las
oraciones que la Biblia contiene. Sé que para muchos esto puede parecer
repeticiones vanas o algo frío y poco “avivado”; pero, créanme, orar con los
salmos es una de las experiencias más hermosas de la vida cristiana, pues, en
ellos se derrama el corazón sincero de hombres piadosos que imploran el favor
divino y le exaltan por sus muchas misericordias.
Orar la Palabra es hacer oraciones más centradas en Dios y menos
en nosotros mismos. Orar la Palabra ayuda a encontrar muchas razones para orar,
a evitar las vanas repeticiones, y a pedir todo aquello que el Señor mismo nos
quiere dar.
Amigo, quiera Dios que también puedas orar y cantar con
sinceridad los salmos de la Biblia, para ello, debes venir a Jesús en
arrepentimiento y fe, Él te aceptará, te salvará, y te dará de su Espíritu.
Entonces, podrás adorarlo en espíritu y en verdad. Podrás cantar y orar su
Palabra.
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